La elaboración de alternativas a este modelo, de un profesional que sea capaz de protagonizar la libertad real, la vida con otros, la inserción en el circuito profesional, y la mirada crítica de la realidad supone una distribución presupuestaria más equitativa y acorde a estas presunciones.
Al mismo tiempo, la revisión de los modelos pedagógicos van de la mano de una impronta fuertemente marcada por la identidad cultural, nacional y latinoamericana, lo que implica en si mismo un posicionamiento metodológico que aborde el arte no como una manifestación divina, racional o meramente subjetiva sino más bien como un punto de encuentro entre la razón, la subjetividad y la cultura.
Teniendo en cuenta que la educación artística en la Argentina está lejos de constituir un sistema coherente capaz de dar respuesta a las demandas sociales y de definir sus bases epistemológicas, de articular una oferta que atienda a cuestiones demográficas, locales, regionales, la Facultad de Bellas Artes por su historia y su presente, - la más antigua y la que presenta mayor cantidad de investigadores, publicaciones y alumnos de Latinoamérica - está llamada a cumplir un rol determinante en la construcción de nuevos universos simbólicos que acompañen la redefinición del estado y la nación.
Decana de la Facultad de Bellas Artes
Profesora Mariel Ciafardo
Vicedecana de la Facultad de Bellas Artes
Profesora Cristina Terzaghi
La Facultad de Bellas Artes tiene su origen a principios del siglo siglo XX en el Instituto de Artes y Oficios y Artes Gráficas, dependiente del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación. El 12 de agosto de 1905 la Universidad de La Plata, hasta entonces provincial, fue transferida a la Nación y en ese mismo convenio distintas instituciones ya existentes pasaron a conformar la Universidad Nacional, entre ellas el Instituto de Artes.
Al año siguiente cambió su designación por la de Academia de Dibujo y Bellas Artes, considerada parte integrante de los organismos del Museo y funcionando en el edificio del paseo del bosque, en la sala de Paleontología. El primer título que brindó la Academia fue el de Profesor de Dibujo y tuvo en aquel momento 40 alumnos inscriptos. Ese mismo año le fueron donadas las réplicas del Moisés y de Laocoonte que aún hoy se exponen en el hall central de nuestra institución.
En 1924, debido a una reestructuración de la enseñanza de las artes dentro del ámbito de la Universidad, se dio lugar a la creación de la Escuela Superior de Bellas Artes sobre la base de la Escuela de Dibujo y comenzó a funcionar en la sede del viejo Teatro Argentino. Surge en aquel momento la inquietud de dotar a la Escuela Superior de un edificio propio y se concibe como lugar indicado el solar que la Universidad poseía frente a Plaza Rocha. En 1926 comenzaron las obras de construcción del nuevo edificio que culminaron después de diez años.
La Escuela Superior de Bellas Artes comprendía la enseñanza de música, pintura, escultura y grabado. Además se enseñaba dibujo y dibujo técnico y se brindaba un curso elemental de dibujo para obreros. En 1924 la propuesta pedagógica de la escuela era una síntesis de las dos concepciones sobre las que se había forjado; por un lado, la de la academia de bellas artes, y por otro, la de escuela de dibujo técnico, entendida como auxiliar de la enseñanza científica universitaria.