la cátedra
manifiestos
producciones
complementaria
sitios de interes
contacto

> la cátedra > justificación | presentacion | integrantes | porqué se llama carpani | un poco de historia

presentación

El muralismo se define esencialmente como humanista ya que propone incorporar el arte como constitutivo del espacio urbano integrado en un proyecto de arte para todos. Pretende replantear la importancia de la ciudad en relación con el medio ambiente, del habitante con su entorno y de la cultura como expresión de una identidad social. Integrar el arte al espacio colectivo del hombre urbano es permitirle el acceso social a las expresiones artísticas que lo reafirman como sujeto en la búsqueda de una mejor calidad de vida. Es reconocer al hombre como responsable de la construcción y el cuidado de la ciudad que lo contiene, habitante de un espacio urbano que como propuesta enriquezca la comunicación y la memoria de los hombres que la construyen como identidad. El objetivo es crear una cátedra que genere un espacio de formación y discusión de proyectos donde se pueda armar una perspectiva para ver la inserción del muralismo y el arte público monumental en la resolución de la ecuación espacio – sociedad. Debe replantearse la construcción de un orden urbano donde el espacio social recupere su protagonismo, donde la calle sea el conector entre lo público y lo privado y donde el espacio público sea un elemento de encuentro estructural que le devuelva al hombre el acceso social  a las expresiones del arte que le han  restringido, cautivas en galerías y museos o en la pública oferta que instrumenta la estética de mercado. El concepto de ser humano como actor individual y social implica un compromiso ante el cual el hombre busque dar sentido a su vida y concrete, mediante la participación, la correcta interacción entre libertad y equidad en su contexto cultural o sea el desarrollo de una experiencia que garantice un espacio adecuado para la opción individual y la promoción colectiva. En la época en que el arte es apreciado solo por su valor mercantil, el muralismo propone construir nexos de relación ante la separación relativa entre arte, individuo y sociedad. Se debe tomar la construcción de una imagen mural como síntesis de un proceso generador de un discurso a partir de la recepción, evaluación y transmisión de los hechos culturales que se generen partiendo del reconocimiento de la diversidad cultural latinoamericana como base de la unidad y como esencia de la identidad. Y en este punto es donde el muralismo se diferencia de otras propuestas artísticas  porque la estetización de este tipo de experiencias necesariamente establece un estrecho vínculo entre concepción estética, lo que desde el punto de vista individual de sus componentes tiene que ver con la ética y de modo colectivo se denomina política. Política entendida como toma de partido, de postura filosófica y conceptual dentro de un proyecto cultural que lo contenga. Desde la temática, lo histórico y antropológico como un espacio de rescate y preservación de los valores éticos. Y desde la estética, como proyecto y estrategia de reivindicación social. Fundamentalmente la estética como posibilidad de advertir los rasgos de identidad que recupere y promueva para la transformación social. Siempre se dice que la propuesta mural es dejar una marca. Dice la artista Liliana Herrero (música popular) “no me retiro de la idea de pensar el arte como algo que se instala en un lugar y lo transforma”


Ese será nuestro objetivo

 

Prof. Cristina Terzaghi